La gestión del desempeño es el proceso continuo de establecer expectativas, monitorear el progreso y apoyar el desarrollo de los empleados para mejorar los resultados con el tiempo.
No es un evento que ocurre una vez al año, es un sistema continuo.
Sin él, los empleados carecen de dirección, los comentarios se vuelven inconsistentes y el bajo rendimiento no se aborda hasta que se convierte en un problema mayor.
Una sólida gestión del desempeño genera claridad y responsabilidad.
El establecimiento de objetivos, la retroalimentación continua, las revisiones de desempeño y la planificación del desarrollo funcionan en conjunto para apoyar el éxito de los empleados.
Conecta el rendimiento individual con los resultados empresariales.
Las empresas se están alejando de las revisiones anuales y optando por modelos de retroalimentación continua con controles periódicos y asesoramiento en tiempo real.
El enfoque se está desplazando de la evaluación al desarrollo.
Mayor productividad, mayor alineación con los objetivos de la empresa y mejor compromiso de los empleados.
Una empresa reemplaza las revisiones anuales por revisiones mensuales. Los gerentes abordan los problemas antes y el desempeño del equipo se vuelve más consistente.